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Posted by on Feb 18, 2013 in Relatos y Crónicas | 0 comments

Cuando llegué al País de las mujeres

 

Cuando cumplí  14 años algo cambió: en mi casa ya no se alegraban porque leyera un libro, sino porque hiciera las comidas, o porque ganara un torneo de baloncesto, sino porque no abrazara a mis amigos en el colegio. Yo no entendía por qué mi hermano podía leer todo un domingo Screen Shot 2013-02-17 at 10.50.07 PMy a mí me exigían barrer. Necesitaba explicaciones lógicas para estas convenciones sociales ¿sobre qué supuestos estaban basadas?

El impulso para buscar me lo dio una mujer diminuta, de voz suave y discreta, siempre con un libro, mientras iba a trabajar en selva, desierto y bajo el lodo.  Algún día me habló del feminismo, sé que no usó esa palabra, después la descubrí. La lucha era familiar, pero odiaba hacerlo contra mi madre, aunque lo hice y mucho. Valoraba su infinita dedicación a una adolescente que se rehusaba a usar maquillaje y a un universitario que cumplía su rol de hombre de la familia.

Después de mucho subir y bajar en la biblioteca que mi papá dejó, encontré a Gioconda Belli y por fin leí a una feminista que no atacaba a mi madre, ni a mi hermano, ni a mi padre (lo más probable es que hayan muchos así, pero es que ella escribe tan bonito). El siguiente paso era encontrar una estructura, una unión: si Lavinia encontró cómo luchar por la libertad de otros, como lo hizo por la de ella en “La mujer habitada” ¿por qué yo no? Hasta que a mis 21 años, cuando mi lucha personal había acabado, ya era economista, vivía y me sostenía sola, encontré “El país de las mujeres” haciendo una de las cosas que más hago mal, mercando.

Viviana Sansón fue el pseudónimo que Gioconda Belli utilizó para presentarse al VI Premio de Novela La Otra Orilla 2010, del que fue indiscutible ganadora, y Viviana Sansón es el nombre de la nueva presidenta que ocupa el Palacio Presidencial de Faguas, “El País de las Mujeres”. Ella decide desafiar el mundo duro, conflictivo, lleno de testosterona y primeras damas del poder político. Propone mantener a Faguas como una madre lo hace con su hogar, con ese olorcito a limpio que mi trapero se rehúsa a tener. Propone darle valor social y económico a los espacios vacíos que las mujeres llenamos, por medio de campañas educativas, llorando en público (sí, porque las mujeres lloramos, mucho o poco, en público o viendo “PS. I love you” mientras el novio duerme al lado), e impulsando la economía femenina. El partido que respalda a esta presidenta es el PIE, el Partido de la Izquierda Erótica. Al respecto, José de la Aritmética, undo de los personajes del libro, dijo “Lo del erotismo pues sí me pareció extraño porque para mí eróticos son los calendarios que regalan en Navidad en las ferreterías con las mujeres hermosotas en paños menores.”

Screen Shot 2013-02-17 at 10.51.41 PM

Pero hay un detalle que resulta molesto, necesario y es nuestro comodín: Viviana llega a la presidencia justamente después de que el volcán Mitre hace erupción y sus gases disminuyen la testosterona a menos de la mitad del nivel normal ¿se imaginan que nuestros padres, hermanos y amigos ya no tuvieran la hormona del ímpetu, de la hombría, de la altanería y, bueno, del deseo sexual? ¿Se imaginan que en lugar de un volcán nuestros hombres aprendieran a manejar sus niveles de agresividad y dominación? Gioconda plasmó el caso en que la naturaleza, en lugar de la educación, nos hace ese favor y como resultado Viviana llegó al poder. Así, posicionó a Faguas en la economía global, dejó a los hombres en el hogar, aprendiendo a calmar las tristezas y angustias de sus hijos, creó el Ministerio de las Libertades Irrestrictas, masificó el felicismo, esa filosofía sobre la felicidad desde el hogar y fue abaleada en el primer aniversario de su mandato, mientras que José de la Aritmética sube a su carro de raspados para socorrerla pero sólo la ve perderse dentro de sí mismo ¿Qué pasa con el PIE cuando Viviana cae sangrando? ¿Qué pasa con el felicismo?

Screen Shot 2013-02-17 at 10.53.53 PMLa lesbiana, la chica punk, la militar, la periodista y las demás miembros del PIE deben ahora enfrentar retos que amenazan la continuidad  del mandato femenino, ese que hizo evidente “la maña de la violencia de los hombres”, los sacó de todo estamento gubernamental y ningún militar quedó masculino. ¿Quién disparó el arma? ¿Quién dio la orden?

El PIE es nuestra estructura, nuestra unión. Viviana Sansón, la alérgica al polvo, me dio un programa político femenino y me enseñó a estar orgullosa de mis senos, caderas y trasero. El equilibrio que estaba buscando lo encontré en “El país de las Mujeres” tanto que José dice “Yo nunca me hubiera imaginado que ustedes, las mujeres, iban a mandarnos. Hasta me reí al comienzo de la campaña electoral, se lo admito, cuando aparecieron presentando su partido con la bandera del piecito”

 

– Laura Ramos Jaimes

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