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Posted by on Sep 27, 2011 in Posts | 3 comments

Carme Chacón, una mujer excepcional

Me confieso admiradora de Carme Chacón, la Ministra de Defensa de España. La imagen de ella pasando revista a las tropas con siete meses de embarazo es una imagen emblemática de estos tiempos. Confieso que mis sentimientos eran ambigüos en cuanto a que una mujer se viera envuelta en algo que es tan contrario a la vocación femenina de dar vida, pero luego reflexioné que si los cambios no se van a dar de la noche a la mañana, feminizar el ejército en el sentido de dotarlo de la compasión y empatía femenina, no era una mala misión. Carme es jóven, moderna y madre, lo que demuestra que la feminidad o la maternidad no estan reñidas con el trabajo o con ocupar funciones de líder. Ella es una de las líderes más reconocidas del PSOE y en esta entrevista que reproducimos de El País podemos ver las facetas de su interesante personalidad. (G.Belli)

Departamento de faldas y blusas, tercera planta de un centro comercial en la Diagonal de Barcelona. Allí trabajó durante cinco años la mujer que hoy manda a los militares españoles. Y allí aprendió una máxima que sigue aplicando: «Que el cliente siempre tiene la razón, como la tiene el ciudadano cuando haces política, obligándote a revisar tus razones si te alejas de lo que opina la gente». Carme Chacón Piqueras (Esplugues de Llobregat, 1971) se pagó la carrera haciendo horas en los grandes almacenes más populares de este país. «Aquello me vino muy bien para saber lo que es la vida». Chacón guarda «muy buen recuerdo» de una época en la que vendía faldas (curiosamente la prenda que menos abunda en su armario), estudiaba Derecho y pedía becas a Reino Unido, Suiza y Canadá, donde cursó estudios de postgrado.

«De no ser por las becas de los gobiernos de Felipe González nunca habría podido hacerlo». Por eso en broma se define como «la niña de Felipe». Por eso y porque creció en una casa «enamorada» del expresidente. Su abuela Severina era una de esas devotas. Fue ella quien la convenció para afiliarse a las Juventudes Socialistas a los 16 años. Y quien crió a Carme y a su hermana. «Mi madre nos levantaba a las seis para irse a trabajar y nos llevaba a casa de mis abuelos hasta las nueve que íbamos al colegio».

La búsqueda de colegio para Miquel, que nació en mayo de 2008, 35 días después de jurar su cargo al frente de Defensa, ha sido la gran asignatura de la ministra en los últimos meses. Misión cumplida: su hijo irá a un colegio público en el centro de la capital, así que la familia acaba de trasladarse desde el ministerio (por razones de seguridad, los ministros de Defensa e Interior viven en casas oficiales) al piso donde residía hasta hace tres años. «Los boxeadores son una lucha que perdí con mi marido», bromea sobre los cuadros de Mike Tyson que decoran un luminoso salón con vistas al cielo de Madrid. «Me apetecía mudarme. Sobre todo viniendo del ministerio. Y no es porque Defensa esté frente al Bernabéu y yo sea culé. Es que ese barrio está muerto los fines de semana…».

En su vestidor, moda española. Una foto hecha con el móvil del Rey en Líbano, otra con Gabriel García Márquez cuando estaba embarazada y una tercera con su hijo son sus preferidas. En las estanterías, Máximas y reflexiones de Goethe, bolas del mundo «que desde niña me han fascinado» y un dibujo con la leyenda: «ETA S. A. Empresa destructora». En el vestidor, moda española. «He sentido mucho la muerte de Jesús del Pozo. Compro básicamente moda y diseñadores españoles. Soy una militante. Lo hago personalmente y echo de menos no tener más tiempo. Busco piezas que sean como una segunda piel y firmas que me caigan como un guante. Sobre todo trajes y vestidos. Es lo más cómodo para trabajar». Aunque prefiere no dar marcas, reconoce que zapatos y botas altas son su perdición. «En un momento en que las exportaciones tiran de la economía, el Instituto de Comercio Exterior debería tener un departamento para moda. Debemos revisar cómo tratamos a nuestros creadores».

La ministra adoraba a sus abuelos maternos. Ellos alimentaron su vocación política. «Mi abuelo Paco solía decir: “La historia de mi país me ha robado la juventud”. Y eso jamás lo olvidaré. Era anarquista, se fue a la guerra con 15 años, estuvo en un campo de concentración y en la cárcel». Tan clave fue este hombre en su despertar político que uno de sus próximos proyectos será poner en orden los manuscritos, fotos, grabaciones y carteles que la nieta socialista guarda como un tesoro en Barcelona.

El abuelo murió en 2001. La abuela, este verano. Y están también sus padres, claro. Otros dos pilares. Ella, abogada catalana. Él, bombero almeriense. «Mi madre hizo Derecho cuando nosotras ya íbamos al colegio.

Cuando estudiaba, mi padre no nos dejaba entrar a darle un beso hasta las 10 de la noche. Ahora nos quejamos, pero nuestras madres lo pasaron peor». Chacón ha dejado de culparse por haber escogido un trabajo que le quita horas a su hijo. «Mi hermana es dentista, ve a sus niños tan poco como yo al mío y también sufre. Todas sufrimos. Es un sentimiento que no veo en el padre de mi hijo (Miguel Barroso, exsecretario de Estado de Comunicación con Zapatero), que lo quiere tanto como yo. Nosotras llevamos la culpa ahí incrustada. Somos conscientes del sacrificio, así que al menos intento darle calidad porque ser madre es lo más bonito que he hecho».

Leer, escribir, viajar. Cuando no está trabajando o con su hijo, Chacón lee, escribe, viaja. «Leer me permite evadirme y concentrarme. Escribir me reconcilia conmigo misma. Por las noches me despierto y escribo sobre cosas que me pasan. He llevado siempre un diario porque me obliga a pensar. Procesas a velocidad mucho más lenta», reflexiona. Viajar es otra de sus pasiones. «¿Quién me iba a decir que el lugar del mundo que más visitaría sería Afganistán?», se pregunta tras haber pisado 15 veces ese país.

Si las encuestas no se equivocan, le quedan pocas semanas en Defensa. Cabeza de lista del PSOE por Barcelona, su futuro pasa por renovar su escaño en el Congreso. ¿Satisfecha con sus años en el Gobierno? «Sí. En la primera legislatura viví momentos muy especiales, como cuando aprobamos el matrimonio homosexual y una mujer me dijo: “Hoy han hecho ustedes a mi hijo un hombre digno”». También se siente realizada en Defensa. «Estos hombres se juegan la vida por nosotros y estoy obligada a cubrirles las espaldas. Su seguridad es mi prioridad. Están en la misión más dura, Afganistán, donde he visitado puestos avanzados que son túneles en la montaña, con 25 soldados viviendo bajo tierra para dar apoyo a las tropas en los caminos, y con el primer punto de agua a 80 kilómetros. En esos momentos piensas: “Algunos entenderían por fin que en Defensa la politiquería no sirve”». Chacón no duda cuando le preguntan por el momento más difícil. «Las muertes de los soldados. Todavía se me encoge el estómago cuando recuerdo a una mujer ecuatoriana que me dijo en el 88 aniversario de la legión: “No tenga solo un hijo, porque si no cuando se va, se quiere ir detrás de él”. Vivo con alegría, pero eso no se me olvidará jamás». La ministra se emociona, baja la voz, le brillan los ojos. Y confiesa que le gustaría volver a ser madre.

El 26 de mayo renunció a un proyecto que le ilusionaba. Renunció en favor de Rubalcaba (con quien dice tener una buena relación) a dar la batalla por las primarias de su partido a la presidencia del Gobierno. «Tengo la conciencia muy tranquila sobre ese día. Supe que, aunque llevaba tiempo trabajando mi candidatura y tenía las ideas y las ganas, debía tomar esa decisión por responsabilidad. Es una sensación agridulce porque renuncias a un reto que te ilusiona, pero la parte dulce es la de dormir tranquila». No se arrepiente. Ni quiere darle más vueltas.

«¿Que si me veo como la primera presidenta de España? Me hace gracia porque en política las mujeres nunca somos lo suficientemente mayores y de repente ya nos hemos hecho viejas para estar en determinados sitios. Ahora tengo la cabeza en estas elecciones en un momento duro. Además, no voy a pasarme la vida en política. Lo tengo claro. No quiero eso ni para mí ni para los ciudadanos». Su reto más inmediato es el 20-N. Después, insiste, no se ve siempre en lo mismo. «Tengo muchas cosas que hacer. El equilibrio personal y profesional es fundamental».

Ella haría lo mismo que la directora del FMI, Christine Lagarde, quien ha declarado que entre dos candidatos igual de preparados –hombre y mujer– escogería a la fémina. «Esa mujer ha hecho mucho más que el hombre para llegar ahí. España hace 20 años tenía prohibido que una mujer fuera militar. Hoy es el segundo país de Europa con más chicas en sus Fuerzas Armadas y uno de los cuatro en el mundo, junto a Noruega, Canadá y Australia, con mujeres en un submarino. Hemos corrido mucho en la esfera pública, pero no en la privada. Desperdiciar el talento de la mitad de la población me parece ruinoso».

La socialista catalana cree que habremos avanzado en igualdad cuando le pregunten a un empresario cómo concilia su vida familiar y profesional. «A Michelle Bachelet le cuestionaban si gobernaría con la cabeza o el corazón. Eso no se lo preguntan a un hombre», recalca Chacón, que nombra a Clara Campoamor como otro de sus referentes (este diciembre hará 80 años que las españolas pueden votar gracias a ella). «Hay un alegato especialmente bonito donde le dice a sus colegas que están en contra del voto femenino: “No podéis legislar al margen de la mitad de la sociedad. Quiero recordaros que lo único que hacemos distinto de los hombres es alumbrar. El resto lo hacemos todo juntos”».

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3 Comments

  1. Lo que resulta inconguente en Carmen Chacón es que renunciara a su baja maternal.Esa imagen de mujer superwoman que puede con todo resulta contraproducente para las mujeres porque nos hace sobreexigirnos y renunciar a nuestros derechos. EL mensaje que se nos trasmite es que el trabajo está por encima de la crianza de nuestros hijos y no se nos da la oportunidad de criar tranquilamente a nuestro bebé durante unos meses, sin otras responsabilidades, y de disfrutar de ello. El mito de la superwoman nos lleva al agotamiento físico y emocional. Es otra trampa de la socieda patriarcal y machista en la que vivimos, regida por valores masculinos. Lo que sería verdaderamente igualitario es que todas las mujeres y los hombres disfrutaran de permisos pagados para criar sus hijos y de que la responsabilidad de la crianza recayera por igual en ambos.

  2. Pues a mí me sigue costando.
    - No quiero ejércitos, ni con hombres ni con mujeres.
    - Desgraciadamente que haya una mujer al frente no siempre significa dotarlo de empatía y compasión, no hace falta poner ejemplos. Lo seguimos teniendo difícil y vemos muchas mujeres asumiendo el poder de forma muy “masculina”.
    - No creo en un ejército con corazón. Me parece contradictorio, aunque puedo entender lo de que “los cambios no se van a dar de la noche a la mañana”.
    - Y por último, y sabiendo lo potente de la imagen, no quiero estar embarazada de siete meses teniendo que pasar revista a nadie. No sé la ministra pero yo no quiero ser ninguna “heroína de guerra”.

  3. Es una pena que en España lo que más se ha comentado de este reportaje es el montaje de las fotos… fíjense en las piernas, no coinciden.

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