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May 19, 2012

May 24, 2011

El Eros Femenino en la invención de un nuevo paradigma

Publicamos aquí un fragmento (largo:)) de la conferencia que la escritora Gioconda Belli pronunció en la Universidad de Harvard el 22 de Abril, 2011. En ella podrán leer el Manifiesto del Partido de la Izquierda Erótica y un fragmento del razonamiento de la Presidenta Viviana Sansón para crear el PIE. Creemos que, en este momento en que empieza a borbotear la discusión es importante que nos animemos, leyendo un poco sobre la filosofía del PIE y sus planteamientos. Reciban un saludo afectuoso de,

Ifigenia Porta
Ministra de Comunicación
del PIE

La economía ha sido, hasta ahora, la medida de todas las cosas.
Justo es inferir que no se puede ser feliz con hambre, sin techo, sin la esperanza de un futuro libre de miseria. Pero la miseria no es todo. “No sólo de pan vive el hombre”, ni la mujer,¿es que existe la felicidad sin amor, sin cuido?

Hasta hoy, las construcciones paradigmáticas carecen del análisis de esa dimensión fundamental de la existencia:el eros, la sexualidad.
los hombres construyeron una racionalidad basada en la abstracción , en la macro-visión. Esa ha sido su importante contribución a la política y a la ciencias sociales. Pero esa visión ha demostrado limitaciones fundamentales, pues separa la esfera pública de la esfera privada, esa donde nos reproducimos, donde ejercemos el “amor” como fuerza fundamental de la especie para hacerse y rehacerse a sì misma. Se estudia el trabajo, la economía, pero las relaciones socio-sexuales y el peso que tienen en las formaciones sociales no son objeto del mismo nivel de análisis. En esa dimensión estamos solos, dejamos de formar una comunidad, dejamos de ser un mundo interrelacionado e inter-conectado, para habitar y enfrentar, en soledad, decisiones cuya trascendecia al final deciden nuestra felicidad o infortunio.

Es curioso, por ejemplo, que vayamos a la escuela y estudiemos fìsica, matemáticas, química, saberes que, a menos que nos dediquemos a los mismos, olvidamos; y que no exista un curriculum que nos enseñe el auto-conocimiento o que nos prepare para la misión fundamental de cuidar y formar a esos hijos con los que contribuiremos a la elemental tarea de reproducir la especie y cuidar la supervivencia de nuestro planeta. ¿Cómo es posible que, en un siglo XXI donde la mujer ha demostrado enormes capacidades administrativas, intelectuales y prácticas, todavía se penalice la maternidad? Que todavía la mujer que decida ser madre tenga que enfrentar, no sólo la realidad de que puede perder el trabajo o las promociones que se merece, sino que –a falta de una red social adecuada que le ayude a cuidar a los hijos adecuadamente- tendrá que abandonar el disfrute de su pleno potencial y encerrarse a cambiar pañales y hablar en “baby talk” por muchos años? ¿Cómo es posible que la sociedad en su conjunto no se aboque a proveer un remedio para esta situación? ¿Cómo se explica que las empresas no tengan guarderías adecuadas, que el Estado no exija que la sociedad atienda la familia y designe la maternidad como un rol que compete a hombres y mujeres por igual?
¿Cómo entender la falta de soluciones y alternativas para las mujeres que, con su fertilidad, contribuyen a la esencial reproducción, formación y cuido de la especie, con una capacidad de auto-negación y sacrificio que, desafortunadamente la sociedad explota y utiliza en prejuicio de ella misma?

Se habla de educación, pero está demostrado que las mujeres más educadas optan por no reproducirse. Allí están las estadísticas de España, Italia, Alemania……Y no se reproducen porque hacerlo significa sacrificar su potencial. No es sólo una cuestión de dinero, es una cuestión de calidad de vida, del derecho que todos tenemos a eso que llamaba Aristóteles “actualización”, “realización”, y que, por la forma en que está organizada actualmente la sociedad –a partir de una perspectiva MASCULINA- es incompatible, a menos que se tenga mucho dinero, con las funciones que demanda el cuido y formación de cada nuevo ser humano.

Los paradigmas formulados hasta ahora por los hombres, asumen para la mujer un rol absolutamente utilitario. Las concepciones sociales actuales contienen de una manera no explícita la acumulación de un valor intangible que no se ha valorado, ni económica, ni laboralmente: este valor es el compromiso que adquiere la mujer de amar y SACRIFICARSE para que exista la familia. Pero ese auto-sacrificio es absolutamente contraproducente y por eso es necesario que las mujeres y hombres ilustrados modernos nos planteemos la formulación de un NUEVO PARADIGMA que se plantee una visión integral del desarrollo humano, y que brinde a la vida privada las condiciones para que las familias puedan existir bajo normas de reciprocidad y no sostenidas sobre el trabajo femenino y la auto-negación, ya sea de las madres, ya sea de las mujeres que las sustituyen. Y sobra decir que los padres, negados de esta experiencia familiar, también sufren de un vacío elemental en su experiencia humana; un vacío que cada vez más hombres resienten y que, estoy convencida, conduce a que la mayor parte de los procesos polìticos en el mundo carezcan de consideraciones esenciales para el mejoramiento humano y ético de la especie en su conjunto.

Cuando hablo de la invención de un nuevo paradigma a partir del EROS femenino, me refiero a la urgencia de pensar fuera de la caja y vencer la crisis de imaginación que aflige al pensamiento moderno que parece haber llegado a un callejón sin salida; me refiero a la necesidad de girar la mirada hacia la SUBJETIVIDAD humana y por ende a los procesos en que ésta se gesta. La mujer porta, como producto de su rol biológico una ética, una práctica relacional y una inteligencia emocional que sigue siendo si no menospreciada, definitivamente subvalorizada. Esa fuerza EROTICA, en el sentido griego de VIDA, al ser la mujer acallada, minimizada o sujeta a comportarse dentro de los parámentros de la competencia masculina, no ha ejercido el contrapeso requerido para el balance que tanto necesita el planeta y la civilización. La igualdad formal y legal adquirida, dista mucho aún de derivar en un salto de calidad que permita que el factor mujer incida rotundamente en los procesos sociales y modifique la disonancia entre lo que pensamos y decimos y la manera en que vivimos.

El Eros femenino sigue siendo manejado con pinzas. La dicotomía entre Eva, la seductora reponsable del fin del Paraíso y María, la Virgen, negada de su sexualidad existe como contradicción antagónica, tanto en las mujeres como en los hombres. Soy feminista pero no acepto que el feminismo haya limitado sus batallas contemporáneas a dos aspectos negativos de la feminidad: el aborto y la violencia.

¿Dónde está la celebración del eros, de esa cualidad que nos permite a las mujeres embellecer y alegrar el mundo, conferirle su acogedora redondez? ¿Cuándo entraremos al mundo por la puerta grande, como mujeres y no falsificadas para caber en el estatus quo?

Quiero leerles el manifiesto que escribí para mi novela “El País de las Mujeres”. Con base a mi experiencia nicaragüense del Partido de la Izquierda Erótica, escribí una novela que plantea la existencia de un mundo goberndo interinamente por mujeres. Mi novela propone soluciones accesibles para lidiar con el sesgo economicista y descarnado del desarrollo e iniciar pràcticas sociales que, a largo plazo, impactarían nuestra manera de vivir de mil formas. La novela propone un nuevo sistema: el felicismo, la búsqueda de la felicidad desde la transformación de la cotidianeidad. Lo propone con humor, pero no con liviandad. El nombre original de la novela era “Crónicas de la Izquierda Erótica” pero los editores parece que le temieron, no sé si a la izquierda o al erotismo.


MANIFIESTO DEL PARTIDO DE LA IZQUIERDA EROTICA (PIE)

1. Somos un grupo de mujeres preocupadas por el estado de ruina y desorden de nuestro país. Desde que esta nación se fundó los hombres han gobernado con mínima participación de las mujeres, de allí que nos atrevamos a afirmar que es la gestión de ellos la que ha sido un fracaso. De todo nos han recetado nuestros ilustres ciudadanos: guerras, revoluciones, elecciones limpias, elecciones sucias, democracia directa, democracia electorera, populismo, casi-fascismo, dictadura, dicta blanda. Hemos sufrido hombres que hablaban bien y otros que hablaban mal; gordos, flacos, viejos y jóvenes, hombres simpáticos y hombres feos, hombres de clase humilde y de clase rica, tecnócratas, doctores, abogados, empresarios, banqueros, intelectuales. Ninguno de ellos ha podido encontrarle el modo a las cosas y nosotras, las mujeres, ya estamos cansadas de pagar los platos rotos de tanto gobierno inepto, corrupto, manipulador, barato, caro, usurpador de funciones, irrespetuoso de la constitución. De todos los hombres que hemos tenido no se hace uno. Por eso nosotras hemos decidido que es hora de que las mujeres digamos: SE ACABÓ.

2. De todas es conocido que las mujeres somos duchas en el arte de limpiar y manejar los asuntos domésticos. Nuestra habilidad es la negociación, la convivencia y el cuido de las personas y las cosas. Sabemos más de la vida cotidiana que muchos de nuestros gobernantes que ni se acercan a un mercado; sabemos lo que está mal en el campo y lo que está mal en la ciudad, conocemos las intimidades de quienes se las dan de santos, sabemos de qué arcilla están hechos los varones porque de nosotras salieron aún los peores, ésos que la gente libra de culpa cuando los llama hijos de mala madre.

3. Por todo lo anterior, hemos considerado que para salvar este país las mujeres tenemos que actuar y poner orden a esta casa destartalada y sucia que es nuestra Patria, tan Patria nuestra como de cualquiera de esos que mal han sabido llevar los pantalones y que la han entregado, deshonrado, vendido, empeñado y repartido como se repartieron los ladrones las vestiduras de Jesucristo (q.e.p.d.)

4. Es por eso que lanzamos este manifiesto para hacer del conocimiento de las mujeres y hombres que pueden ya dejar de esperar al hombre honrado y apostar ahora por nosotras las mujeres del PIE (Partido de la Izquierda Erótica). Nosotras somos de izquierda porque creemos que una izquierda a la mandíbula es la que hay que darle a la pobreza, corrupción, y desastre de este país. Somos eróticas porque Eros quiere decir VIDA, que es lo más importante que tenemos y porque las mujeres no sólo hemos estado desde siempre encargadas de darla, sino también de conservarla y cuidarla; somos el PIE porque no nos sostiene nada más que nuestro deseo de caminar hacia adelante, de hacer camino al andar y de avanzar con quienes nos sigan.

5. Prometemos limpiar este país, barrerlo, lampacearlo, sacudirlo y lavarle el lodo hasta que brille en todo su esplendor. Prometemos dejarlo reluciente y oloroso a ropa planchada.

6. Declaramos que nuestra ideología es el “felicismo”: tratar de que todos seamos felices, que vivamos dignamente, con irrestricta libertad para desarrollar todo nuestro potencial humano y creador y sin que el estado nos restrinja nuestro derecho a pensar, decir y criticar lo que nos parezca.

7. A los hombres los invitamos a pensar y recordar quien los crió y a meditar si no les habría convenido más tener una madre que la ristra de padres de la patria que tras todos estos años nunca les cumplieron. Únanse al PIE y no sigan metiendo la pata.
En ese tono, de sátira política, mi novela describe un país donde, debido al humo tóxico producido por la explosión de un volcán, el nivel de testosterona de los hombres se desploma de tal manera que el voto de las mujeres los destrona y un gobierno compuesto únicamente por mujeres, después de enviar a los hombres a descansar a sus casas pues “mucho han trabajado siempre”, asume el poder e inicia una serie de reformas dirigidas a transformar no sólo las condiciones sociales y económicas del país, sino sobre todo, la subjetividad de sus habitantes. A través de modificaciones de la forma en que funcionan los roles masculino y femenino, las mujeres ponen en movimiento un cambio que transforma la igualdad formal y legal en una práctica de reciprocidad.

Personalmente, estoy convencida de que si bien la etapa de las revoluciones estilo siglo XX está superada –me refiero por ejemplo a las revoluciones clásicas de alzamientos populares armados- estamos entrando en e siglo XXI a una nueva era revolucionaria, en la que el libre flujo de ideas facilitado por las comunicaciones por Internet, va a tener efectos asombrosos. Ya lo estamos viendo en el lugar menos esperado: el Medio Oriente.

Estoy igualmente convencida, sin embargo, de que esta vez lo que cuelga en la balanza es más serio y nos compete más a todos pues nunca como ahora la teoría del caos es más cierta y nadie puede negar que el batir de una mariposa en China, ciertamente puede desatar tormentas en el Caribe. Esta certeza de la interrelación entre todos los procesos sociales, tiene necesariamente que tomar en cuenta el factor sexual: los nuevos paradigmas no son concebibles sin la incorporación a éstos de transformaciones sustanciales que terminen de una vez por todas con esa explotación primaria que existe en las relaciones humanas: la explotación del amor y el cuido que la mujer aporta en las relaciones y que, hasta ahora, ha sido considerado de manera totalmente utilitaria: fuente de poder y energía para el hombre, fuente de debilidad y vulnerabilidad para la mujer.

Cito a Carole Pateman: “Necesitamos un concepto de participación ciudadana universal basado en el reconocimiento de la diferencia sexual, de manera que la mujer para convertirse en una ciudadana plena no tenga que conformarse en pasar a ser un pálido reflejo del hombre, sino que pueda participar activamente como mujer.”

O como explica Viviana Sansón, la mujer que se convierte en Presidenta de Faguas en mi novela:

– ¿Cuál es mi idea? Vamos a ver. Ya hay mujeres presidentas. Eso no es novedad. Lo que no hay es un poder femenino. ¿Cuál sería la diferencia? Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre al hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido “maternal” que blanda las cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan “hombres” como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad. Si hay algo que necesita este país es quien lo arrulle, quien lo mime, quien lo trate bien ¿Qué tal entonces si pensamos en un partido que convenza a las mujeres, que son la mayoría de votantes, de que actuando y pensando como mujeres es que vamos a salvar este país? ¿Qué tal si con nuestras artes seductoras de mujeres y madres, sin falsificarnos ni renunciar a lo que somos, les ofrecemos a los hombres ese cuido que les digo?
–Las feministas nos acabarían diciendo que vamos a eternizar todo lo que se piensa de las mujeres –dijo Eva.
–Depende qué feministas. El feminismo es muy variado. El problema para mí no es lo que se piensa de las mujeres, sino lo que nosotras hemos aceptado pensar de nosotras mismas. Nos hemos dejado culpabilizar por ser mujeres, hemos dejado que nos convenzan de que nuestras mejores cualidades son una debilidad. Lo que tenemos que hacer es demostrar cómo esa manera de ser y actuar femenina puede cambiar no solo este país, sino el mundo entero –dijo Viviana.
– ¿Qué vamos a defender? ¿La lavada, la planchada, el cuido de los niños?
–Te repito: lavar, planchar, cuidar los niños no es el problema; el problema es que se menosprecie la mentalidad que hay detrás de eso; que se restrinja esa actitud femenina al terreno de lo privado, que no entiendan que eso hay que hacerlo con todo y entre todos; que cuidar la vida, la casa, las emociones, este pinche planeta que estamos arruinando, es lo que todos tendríamos que hacer: se trata de socializar la práctica del cuido en el que somos especialistas y presentarnos como las expertas, las más calificadas para hacerlo.
–No votaría nadie por nosotras –dijo Rebeca, que recién llegaba, dejándose caer en un sillón y volando los zapatos.
-No es utopía pensar que las mujeres tendríamos un enfoque diferente –insistió Viviana. Si nos ponemos a pensar en la experiencia de vida que tenemos cada una, nos damos cuenta de que no hay igualdad. Miren el trabajo, por ejemplo: La mujer ha hecho enormes avances en los países desarrollados, pero a mí que no me digan que no les toca a ellas el mayor peso de la casa y los hijos. Por eso es que existe ese techo de cristal que solo unas pocas traspasan. ¿Por qué creen que Alemania, Italia, España, se están quedando sin gente? Si no fuera por los inmigrantes, solo ancianos habría… Las mujeres no quieren reproducirse porque hacerlo significa dejar de vivir para dedicarse a criar. La maternidad en todo el mundo está penalizada; la mujer es penada por quedar embarazada, por parir y por cuidar a los hijos. Y es que entramos al mundo del trabajo, pero el mundo del trabajo no se adaptó a nosotras. Está pensado para hombres que tienen esposas. Si las mujeres hubiéramos organizado el mundo, el trabajo no estaría segregado de la familia, estaría organizado alrededor de la familia: habría guarderías maravillosas y gratis en los propios centros de trabajo. Podríamos estar con los hijos a la hora del café. Nos llevarían a los bebés para que les diéramos de mamar. Nos darían bonos productivos por cada niño que trajéramos al mundo. Ustedes habrán oído la teoría del eslabón más débil: por ser pobre y pequeña, Faguas puede ser el plan piloto de un sistema diferente propuesto por nuestro partido: el “felicismo”. La felicidad Per cápita y no el crecimiento del Producto Interno Bruto como eje del desarrollo. Medir la prosperidad no en plata sino en cuánto más tiempo, cuánto más cómoda, segura y feliz vive la gente.
-Pero no me gusta eso de Izquierda Erótica –dijo Eva. La izquierda ya no es lo que fue según mi abuela. ¿Qué tal Partido de la Invención Existencial? Es pie también.
Se rieron.
–Pues yo pienso que el nombre no está mal –dijo Viviana. De una vez asumimos todos los prejuicios: nos declaramos putas, locas e izquierdosas. Cuando terminen de hablar del nombre –y estoy de acuerdo con Martina de que sería un escándalo, pero también una manera de darnos a conocer en tiempo récord, tendrán que ocuparse de lo que proponemos. Eso es lo que tenemos que trabajar: el programa, la propuesta de lo que haríamos diferente.”

Las mujeres del Partido de la Izquierda Erótica emprenden en esta obra de ficción la tarea de involucrarse en la vida cotidiana de su gente. La vida cotidiana es el gran innombrable de los políticos porque la usufructúan, no la construyen, y sin embargo, es en la familia, en esa vida cotidiana donde cada ser humano se prepara y se forma para sus relaciones con “el otro”. Y, por otro lado, la vida del hogar, definida por las tareas que, como bien descubren los hombres de mi novela, no es que sean difíciles, sino que hay que hacerlas todos los días: sacar la basura, lavar los platos, hacer la cama, cuidar a los niños, no es justo que nos toque solamente a las mujeres. Se apela a nuestro amor, al espíritu de auto-abnegación con que la naturaleza nos ha dotado a las mujeres, para depositar en nosotras esas necesarias funciones de todos los días. Y ciertamente que ya hay muchos hombres que se involucran, pero lo hacen como una dádiva, ciertamente como algo que les gana puntos y que los hace sentirse modernos y “buenos” porque colaboran en una tarea cuya responsabilidad última, así está escrito desde hace milenios, le ha sido asignada socialmente, a la mujer.

Mi esposo hace el supermercado a menudo y cocina porque yo sólo sé hacer huevos en todas sus variantes, pero me hace saber que lo hace y se asegura de que yo me percate de mi suerte. Y mis amigas mujeres lo corraboran cuando las invito a cenar y lo ven cocinando.
¡Qué suerte la tuya!, me dicen. No dicen qué suerte la de él que tiene una mujer que trabaja como burro y que contribuye, sustancialmente, con el presupuesto familiar.

He concebido este libro, del que les he leído algunos fragmentos, como un arma explosiva. Ya no me corresponde, ni viene al caso, la revolución armada, pero creo firmemente en el poder transformador de la palabra. Quería, después de la conclusión de la etapa de mi vida en que me tocó ser revolucionaria, demostrarme a mí misma que mi tarea como escritora podía suponer también la subversión y contener ideas incendiarias. Concebí este libro entonces como la plataforma de lanzamiento de una suerte de Partido de la Izquierda Erótica Global y creé un sitio Web, con la idea de que sirviera como salón de reuniones para mujeres de todo el mundo que, a partir de la discusión de temas que nos competen a todas –porque hay que ver que en lo que respecta a la problemática femenina hay una mutualidad que trasciende fronteras, clases e idiomas- actuáramos cada una en su lugar de pertenencia, para movilizar energías y transformar la realidad. Mi sitio Web: www.partidoizquierdaerotica.com tiene menos de un año de establecido y posee ya 792 suscriptoras.

Creo que para la propuesta de incorporar el Eros Femenino a la creación de un nuevo paradigma, es imperativo trascender el concepto de nacionalidad y concebir la globalidad como un escenario. Mujeres y hombres están invitados a suscribirse y aportar ideas. Próximamente lanzaremos el sitio en inglés. Vamos avanzando.

Creo de todo corazón que no habrá cambios profundos en el mundo mientras no cambie y se transforme y se termine esta relación desigual que condena a la mitad del mundo a la marginalidad, la sumisión y, a menudo, a la muerte.

Los invito a acompañar esta revolución callada, lenta, pero necesaria y a imaginar un mundo donde la justicia empiece por casa.

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5 Comments »

  1. paola says:

    Qué esperanza leer palabras que representen gran parte de mi pensamiento y mi sentir. Con igual convicción que la autora, creo firmemente en el cambio del paradigma, que está en curso, que es muy muy lento, seguro ni lo veo al momento de mi muerte, pero daré mis horas en todo lugar y momento en aportar a esta transformación radical, profunda y necesaria. Un abrazo a todas las mujeres, lasfeministas, las no feministas, las convencidas y las descreidas de nuestra fuerza. A construir desde la intimidad, a PIE firme, a PIE juntilla, al PIE del cañón de las ideas, al PIE de la letra revolucionaria, ese diálogo subversivo que mueve y moviliza las conciencias humanas, de mujeres y hombres que buscan un mundo de colaboración.

  2. Eugenio Pacheli Chamorro César says:

    En nuestro grupo en Facebook, llamado “El Partido de la Izquierda Erótica”, estamos promocionando “El País de las Mujeres” y estimulando a nuestros visitantes a participar en este blog original del Partido de la Izquierda Erótica:

    “El Partido de la Izquierda Erótica ha tomado el poder en la pequeña república de Faguas. La presidenta Viviana Sansón y sus ministras y compañeras del PIE deciden re-definir el poder desde una perspectiva femenina. Lee sobre el Partido de la Izquierda Erótica en el libro de GIOCONDA BELLI, EL PAIS DE LAS MUJERES y participa en este sitio: http://www.partidoizquierdaerotica.com en la discusión e intercambio de experiencias sobre cómo se te ocurre que podría ser el poder si tuviera signo femenino.”

  3. ileana teran says:

    Felicidades, creo que se inicia una serie de actividades y acciones que se van a ir enriqueciendo en el camino, para ser mas fuertes en el amor, mas sabias y cambiemos al mundo con nuevas ideas

    saludos desde tegucigalpa

  4. Silvia says:

    Totalmente conmovida!!! Este tipo de texto si que le levanta el animo a uno luego de estar sumida en tanto fango ideológico del que sólo resultan guerras y más guerras que no llevan a nada, que sólo nos sumen en mundos donde nuestros niños crecen rodeados de violencia y lo unico que hacemos es acostumbrarnos a ello y seguir con los brazo cruzados ante tanta impunidad.

    A seguir asi caminando con los PIEs bien plantados*

  5. Lola M. Sobreviela says:

    Lo expresas con gran claridad. La maternidad está rotundamente penalizada. Una estrategia profesional se elabora entre los veinte y treinta años y asumir dos maternidades en ese lapsus implica el efecto perverso de conceder ventaja a los hombres.
    Por otra parte, la búsqueda de una actividad no es simplemente una cuestión de supervivencia, sino de pleno desarrollo de la propia identidad. Y por supuesto, el tradicional patriarcalismo vuelve a gran parte de los hombres desconfiados respecto a las mujeres activas vistas como rivales.

    Es un placer leerte, Gioconda.

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