Mis hermanas mujeres:
¿Cuántas noches del año nos dormimos preguntándonos qué estamos haciendo con nuestras vidas, nuestros talentos, nuestra incansable energía?
Las Navidades son un tiempo intenso porque suceden al final de año. Son una especie de balance de lo que hemos vivido. El 24 nos sentamos a cenar con la familia y los miramos a la cara uno a uno y nos preguntamos si serán felices, si hemos hecho lo suficiente para que sean felices, si nos han dejado ser felices a nosotros. Es un tiempo de ajuste, de sopesar y por eso mismo, a menudo, es un tiempo lleno de nostalgia, de querer tapar los huecos con compras, regalos, grandes comilonas.
Dichosas son las que realmente gozan de principio a fin el ritual de las Navidades. Sospecho que no son la mayoría.
La vida constantemente nos obliga al milagro de los panes y los peces: a sacar alegría, bonanza, regalos, de donde no hay.
Las mujeres somos las expertas en esto; en negarnos para que otros se afirmen, en callarnos para que otros hablen, en servir para que otros se sientan tomados en cuenta.
Es hermoso lo que hacemos. Nos enaltece; no nos rebaja, ni nos humilla. Pero debemos intentar al menos que esta generosidad no sea quieta, ni callada; que se note, que nos adjudiquemos el mérito de producirla, que hagamos ver a los demás cómo un poco de amor es capaz de transformar, de transmutar el agua en vino.
Porque hacerlo notar, hacerlo ver, es una manera de enseñar a los demás cómo estarían mejor las cosas en el mundo si todos tuviésemos el sexto sentido de las madres, la capacidad de dar y de estar pendiente de los demás que hemos desarrollado las mujeres a través de los siglos.
Propongámonos no ser invisibles esta Navidad. Propongámonos celebrar nuestros méritos, llamar la atención sobre ellos, preparar a nuestras familias, hombres y mujeres, para que desarrollen en sí mismos esa capacidad callada de las mujeres de servir y dar amor. El problema no es que lo hagamos; al contrario: ése es el mérito. El problema es que lo hagamos de manera tan invisible, que no mostremos a los demás los frutos de esa actitud, que no hagamos nada por reproducir esas cualidades que son redentoras y necesarias para el futuro armónico de la sociedad.
EL PIE les desea una Navidad en la que se ganen la retribución justa de ese esfuerzo que, sin duda, harán, para que en sus casas estas fechas se celebren lo más armoniosa y bellamente posible,
FELICIDADES Y A CELEBRAR UNA TRADICIÓN QUE SE HA MANTENIDO VIVA GRACIAS A LAS MANOS Y LA TENACIDAD FEMENINA: LA NAVIDAD










Me uno a ustedes, ademas la idea es muy buena, tenemos tantas cosas que compartir. Es muy refrescante, adelante…
Las fiestas de fin de año…nos covierte en Hadas…porque repartimos regalos..compartimos la mesa..los abrazos y los besos…somos el sosten…somos hermanas madres amigas y amantes..para nosotras no hay antes..solo el futuro..y solo un camino para seguir…compartir…y ser NO NOS OLVIDEMOS SOMOS MUJERES
Feliz navidad a TODAS y que el otro año, este aun mas lleno de conquistas!